jueves, 17 de agosto de 2006

Cortes

Estoy como si se hubiera perpretado la Segunda Guerra Mundial sobre mí, como si mi cuerpo hubiera sido el campo de batalla... No me acuerdo ya de estudiar. Ahora en parte me da igual. Empecé con buen pie y llevo dos semanas que en la biblioteca se habrán olvidado de quién soy. Ando algo apática por lo que se ve, pero eso sí, estoy cumpliendo con mis deseos de Filmoteca d'Estiu (algo es algo). Ahora entre despedidas de gente, viaje a Port Aventura, familia en casa... los estudios quedan relegados a un segundo plano. Dos optativas (oh la lá).
Por cierto, y hablando de canciones. He intentado bailar la canción de "Volare, uo uo... cantare, uo uo uo uo..." en Altea (fotografía derecha). Una coreografía interrumpida por el choque con una roca. ¿Cómo? Intentando salir del mar, en una playa de roca (roca, roca de las de verdad, con erizos y todo). Descalza, con mi hermano que me cogía de las manos, intentando impulsarme hacia delante. Dos veces me he dado: la primera al soltar la mano derecha de la roca que tenía agarrada por una ola maldita; la segunda al soltarme mi hermano la mano izquierda y, por consiguiente, ser arrastrada por una segunda ola. A tomar viento )y nunca mejor dicho).
Resultado: unos cortes que en conjunto formaban una bonita sonrisa en mi nalga izquierda al cual, al llegar a casa, he comprobado que se le había añadido un moratón. Risas de mi hermano de fondo y palabras italianas por otro lado de la novia de mi hermano. Y yo ahí, en medio de un mar con un oleaje desafiador, donde no se veía ni un pijo a pesar de las gafas de bucear y sin el calzado adecuado. Increíble estos dos días... porque el miércoles en Alicante también estuvo lleno de cortes, mar, playa de rocas y perro que se lanza al mar.
Actualización 18/8/06 (16:24 h.): rectifico. A penas se ve ahora los cortes que me hice. Ahora todo el conjunto es una moradura de las moradas. Hacía años que no veía una moradura tan grande en mí. Tampoco es en la nalga. Más bien a mitad camino entre la nalga y el muslo. Es decir, una incomodidad para dormir.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Jajajaja! pues nada a tener cuidado en donde nos sentamos, ya sabes siempre bien blandito ;)
Mira el lado bueno: ya tienes una historia más que contar cuando los moratones se vayan.

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Soy una mala persona que se refugia en la música heavy para evadirse. Soy una mala persona que no sabe enfrentarse a sus problemas. Soy una...